TAP es una «Marca de Confianza» en términos de prácticas medioambientales, ya que ostenta el mayor porcentaje de nominaciones espontáneas en el universo de encuestados por las Selecciones del Reader’s Digest en todas las categorías evaluadas, con un 88 por ciento de los votos emitidos para nombrar a la compañía portuguesa como «la marca que consideran que tiene la mejor reputación en cuestiones medioambientales», en la categoría de Compañía Aérea.
Este premio da visibilidad al compromiso medioambiental asumido por TAP Portugal, que en su actividad une el desempeño económico a la responsabilidad asumida para con la sociedad y el medio ambiente. Prueba de ello es la mejora continua del indicador de consumo de combustible y de emisión de dióxido de carbono (CO2) por pasajero por kilómetro recorrido.
TAP ha adoptado varias medidas de reducción de consumo de combustible, emisiones de CO2 y mejora de eficiencia energética y operacional. Uno de los ejemplos más importantes en curso es el Proyecto de Conservación de energía y Reducción de Emisiones, que ha reformulado procedimientos de diversas áreas de la empresa (Planificación y Operaciones de vuelo, Mantenimiento e Ingeniería, Servicios de Tierra, Servicios de a Bordo y Catering). Las medidas implementadas en el ámbito de este proyecto permitieron a TAP emitir 90 000 toneladas menos de CO2 a la atmósfera en el periodo comprendido entre julio de 2005 y junio de 2008.
TAP cuenta con un programa de renovación de la flota de media y larga distancia que contribuye de forma considerable a mejorar la eficiencia energética y la reducción de emisiones de CO2. Cuatro de los seis nuevos A320-214, que TAP recibirá a lo lardo del año, sustituirán a los antiguos A320-211. Las aeronaves adquiridas son un 8 % más eficientes que el anterior modelo y permitirán una reducción anual de emisiones de cerca de 2200 toneladas de CO2.
En lo que respecta a las operaciones en tierra, TAP dispone de un sistema de gestión de energía que permite controlar el consumo de los equipos de comodidad térmica ―calefacción, ventilación y aire acondicionado (AVAC)― limitando los equipos en funcionamiento simultáneo. En las instalaciones de TAP también existen varios equipos para recuperar energía, los refrigeradores y los compresores de tipo termorrecuperador. La existencia de contadores generales y parciales permite controlar el consumo y definir medidas correctivas a tiempo.
La gestión de los residuos producidos en las instalaciones de la empresa ha sido otra de las prioridades de actuación. TAP ha intentado perfeccionar el proceso de recogida selectiva de residuos industriales, destacando su clara identificación, codificación LER (Lista Europea de Residuos) y mejora del proceso de acondicionamiento. En las áreas administrativas también hay en curso cuatro programas de recogida selectiva de residuos de papel/cartón, embalajes usados, pilas y cartuchos de tinta y de tóner, con la devolución financiera de los cartuchos de tinta valorados destinada a una institución de solidaridad social. Los residuos orgánicos producidos en los jardines, comedores y cocinas de las guarderías se recogen y envían para su valoración, donde se transforman en un compuesto orgánico para uso agrícola y se produce energía eléctrica a partir del biogás producido en el proceso.
Como la protección del medio ambiente es una tarea de todos, y como los pequeños gestos individuales contribuyen en gran medida, TAP ha intensificado en los últimos años la promoción y dinamización de la cultura medioambiental de los colaboradores, a través de campañas de sensibilización y programas de gestión medioambiental.








