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    Lisboa y Oporto, cada vez más cerca

    Lisboa y Oporto, Cada Vez Más Cerca

    Ahora, TAP une Lisboa y Oporto con vuelos diarios y cada hora. Son 16 conexiones al día, en cada sentido, a precios competitivos y muy simpáticos y, claro, siempre con el mayor confort y comodidad. Para que no pierda tiempo en el embarque y para que tenga la mejor experiencia de vuelo, entre las dos mayores ciudades portuguesas, hemos creado mostradores de facturación exclusivos para pasajeros del puente aéreo y, en Lisboa, una ruta debidamente marcada hasta la puerta de embarque, todo esto para que pueda embarcar de una forma rápida y sencilla. Ah... y por si surge algún imprevisto de última hora, también facilitamos el cambio de los billetes. Parece muy fácil, ¿verdad? ¡Es porque lo es!

    Un día en una de las ciudades, memorias para siempre

    Con esta nueva forma de viajar, puede ahorrar tiempo para disfrutar de los muchos encantos y maravillas de las dos ciudades. Por eso tenemos para usted algunas sugerencias que puede incluir en su itinerario de viaje, tanto si su destino es la bonita Lisboa como la fascinante Oporto.   

    Destino: Lisboa, entre hermosas colinas y el calles da saudade

    El primer vuelo a Lisboa es en 5:50 (sólo ocurre el lunes), con llegada a las 6:50 (sólo ocurre el lunes), pero si no quieres subir en un avión tan pronto, los vuelos están disponibles cada hora sobre la hora (y siempre hasta 21:30). Puede, por ejemplo, coger el vuelo de las 08:35 y llegar a su destino una hora más tarde. Aún tiene un día entero por delante para descubrir la ciudad, con el tiempo que ella merece.

    No sabemos cuándo fue la última vez que visitó Lisboa (ni si la ha visitado alguna vez), pero este rincón portugués con vistas al río ha cambiado mucho, a un buen ritmo, sin nunca perder lo que mejor la define: la autenticidad, el carisma y la luz propia. Serena y agitada, a veces melancólica y, otras tantas, muy feliz, es una ciudad acogedora, clásica (sin dejar de ser moderna), artística y musical. En el fondo, un lugar al que siempre queremos volver.

    La Lisboa que amanece (como dice la canción) tiene alma en todos sus lugares. Empiece el día en Belém, a orillas del río Tajo, uno de los sitios más visitados de la capital y en el que están algunos de los monumentos que recuerdan la época de los descubrimientos portugueses —la Torre de Belém, el Padrão dos Descobrimentos y el Monasterio de los Jerónimos.

    Y como es hora de desayunar, aproveche para probar los pasteles de nata más famosos del mundo: ¡los pasteles de Belém, claro! Y es que no puede pasar por aquí sin probar esta especialidad lisboeta.

    Ahora, coja el tranvía hasta el centro, en la Plaza de la Figueira, justo en el corazón de Lisboa. La multiculturalidad de la Mouraria y la elegancia de Rossio, con sus plazas y fuentes, son puntos ineludibles en una visita más corta a la ciudad.

    Ya en el Chiado encontrará teatros, iglesias, tiendas típicas, tiendas más modernas y el ajetreo de un día normal en una capital europea. Muy cerca, en el largo do Carmo, visite las ruinas del Convento del Carmo y su respectivo Museo Arqueológico. Después, suba a conocer el Bairro Alto — uno de los barrios lisboetas más animados y carismáticos.

    A continuación le sugerimos que coja el mítico tranvía 28 y vaya hasta Alfama, uno de los barrios típicos que mejor caracteriza la esencia lisboeta. Entre calles enigmáticas, escalinatas, patios, callejones y esquinas, a vida simplemente sigue y siempre hay una canción que se oye en alguna parte. ¿Por qué no aprovechar para conocerla durante la hora de la comida? Es que también en Alfama es donde están algunos de los restaurantes que mejor expresan, a través de sus sabores típicos y únicos, la identidad genuina de la ciudad.

    ¡Pero aún hay más cosas que ver durante la tarde! Muy cerca de allí encuentra, por ejemplo, el Panteón Nacional o, si es día de mercadillo, puede perderse entre muchos objetos antiguos y diferentes que están a la venta en la famosa Feira da Ladra.

    Antes de emprender el viaje de vuelta a Oporto, merece un final de día perfecto. ¿Por qué no relajarse cerca del Castillo de São Jorge? Aproveche el tiempo que le queda para conocerlo, incluso porque la zona del castillo es una de las más bonitas de la capital portuguesa. Mientras está por allí, aproveche la puesta de sol en una de las adorables colinas. Existen muchos puntos privilegiados con vistas deslumbrantes sobre la ciudad — el Mirador del Castillo de São Jorge es uno de esos lugares.

    El día está ya acabando, pero aún tiene tiempo para probar una ginginha (licor de guindas) en una de las casas tradicionales que la sirven con alegría. Después de esto, cene en uno de los muchos restaurantes típicos que puede encontrar cerca de la zona del castillo.

    Regrese a Porto, por ejemplo, en el vuelo de las 22:35. Llegará a la Ciudad Invicta una hora después, aún a tiempo de un merecido descanso.

    Destino: Oporto, la perla del Duero

    Si su destino es Oporto, anote nuestras sugerencias para aprovechar bien el tiempo y disfrutar de lo mejor que la Ciudad Invicta le ofrece, ¡y es mucho! No va a ser difícil ser feliz aquí, aunque sea solo por un día, hasta porque la niña bonita del Duero nos embelesa en cuanto llegamos.

    El primer vuelo con salida hacia la Ciudad Invicta es a las 07:05, pero, al igual que en el caso de Lisboa, puede coger el avión que mejor le venga, ya que hay viajes cada hora hasta las 22:35.

    Una vez en Oporto, empiece el día con un tranquilo paseo por la Avenida dos Aliados. Es la avenida más ilustre de la ciudad y donde se encuentran algunos de los edificios más importantes e imponentes, como es el caso del Ayuntamiento de Oporto. Aquí también podrá desayunar y beberse un cimbalino (café) en una de las muchas terrazas que están repartidas por toda la avenida.

    Muy cerca se encuentra la estación de São Bento — merece mucho la pena visitarla porque, debido a los azulejos que decoran artísticamente su interior, es considerada una de las estaciones más bonitas del país. No muy lejos hay aún otro punto de interés: la Sé Catedral, un monumento románico que guarda auténticos tesoros históricos y artísticos y desde donde también puede apreciar una de las más bonitas vistas de Oporto.

    Aún en la ruta de los monumentos más carismáticos de la ciudad, sugerimos, claro, una visita a la Torre de los Clérigos —monumento icónico de arquitectura barroca con otra de las vistas más arrebatadoras de Oporto.

    Ahora, ¡a comer! Como es normal, le sugerimos un buen restaurante que sirva... francesinhas! Es uno de los platos que componen la rica identidad portuense y, además de ser un hito esencial en la cultura gastronómica de la ciudad, está delicioso.

    Después de una buena comida al estilo de Oporto, aproveche para pasear por la Rua de Santa Catarina, donde se concentra el comercio tradicional y parte del ritmo de la ciudad. Aproveche para hacer algunas compras o, simplemente, para sentir más de cerca el pulso portuense.

    Otro paseo que le sugerimos es por la típica zona de la Ribeira (clasificada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad). Aprecie esta zona antigua de la ciudad, en una de sus encantadoras terrazas, con vistas hacia el río. Pase de una orilla a otra, por el Puente Dom Luís, de preferencia durante la puesta del sol: le esperarán las vistas más bonitas y simbólicas de la ciudad sobre el Duero.

    Para acabar el día en grande, le sugerimos la comodidad de una cena típica portuense acompañada de un elegante vino de Oporto. Después, el regreso a casa en uno de los vuelos que tenemos a su disposición hasta las 21:30.

    ¡Es un placer para nosotros acortar las distancias! Aproveche de la mejor manera la ciudad que lo espera con el "Ponte Aérea".

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