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    Burdeos: Ciudad con nombre y color de vino

    Burdeos: Ciudad Con Nombre y Color de Vino

    Rodeada de viñedos casi por todas partes, la ciudad de Burdeos concentra los más refinados sabores de Francia, aunque no solo por el estómago conquista a quienes la visitan. Historia, belleza y armonía arquitectónica son algunas de las cualidades de la capital de la antigua región de Aquitania. Características probadas, entre otras, por su elección reciente como European Best Destination 2015.
    Rutas de Sabores Dulces y Afrutados

    La región de Burdeos posee la mayor zona vinícola de vinos de calidad a nivel mundial. Así, uno de los principales atractivos de este destino es conocer los famosos vinos de las cinco regiones de producción que rodean la ciudad: Médoc, Sauternes y Graves, Saint-Émilion, Blaye y Bourg y Bordeaux y Entre-deux-Mers

    A las cinco rutas vinícolas hay que añadir una sexta, organizada por Turismo de Burdeos, que sugiere un recorrido por algunos de los mejores bares de vinos de la ciudad y zona metropolitana. Las visitas de enología pueden durar entre dos horas y un día, y asumir varios formatos: a pie, en barco, en bicicleta… 

    El vínculo de Burdeos con la vitivinicultura se ha visto reforzado con la apertura de la Cité des Civilisations du Vin. Monumento contemporáneo de aspecto singular, desea afirmarse como centro lúdico e interactivo de conocimiento de las civilizaciones vinícolas. Flanqueada por el río Garona, la Cité está próxima de otro símbolo de la Burdeos contemporánea: el puente levadizo Jacques Chaban-Demas

    Continuando por la zona fluvial, encontramos la tercera atracción de la Burdeos moderna: el Espejo de Agua. Situado en la Plaza de la Bolsa, es el mayor espejo de agua del mundo, así como el sitio más fotografiado de la ciudad francesa.

    El Espejo del Siglo a la XVIII

    Refleja en el Espejo de Agua, el imponente Palácio da Bolsa nos servirá puerta de entrada a la arquitectura de la edad Burdeos, ya que, en su tiempo, marcada la vourself de la ciudad a la edad media. Diseñado en el siglo XVIII por Jacques Gabriel, primer arquitecto del rey Luis XV, constituye un símbolo de prosperidad de la ciudad en el comercio y tiene como destino al Museo Nacional de Aduanas.

    Detrás de este palacio se esconde el barrio de Saint-Pierre, el corazón histórico de la ciudad, que se divide en calles con los nombres de las antiguas profesiones, como la calle de los Joyeros. Aquí está situada también la Plaza de Saint-Pierre, coronada por la Iglesia de Saint-Pierre, la primera iglesia de la ciudad.

    Allí cerca también podemos encontrar la majestuosa Porte Cailhau, antigua entrada para Burdeos que formaba parte de la muralla medieval. Desde su cima se avista el Puente de Piedra, el más antiguo puente de Burdeos. Caminando en dirección opuesta al río, encontramos el Grand Théâtre que llegó a servir de sede de la Asamblea Nacional en 1870, 1914 y 1941, años en los que Burdeos funcionó como capital de Francia.

    El hecho de ser una ciudad portuaria que se desarrolló a lo largo del cauce del Garona, en una parte en la que el río toma la forma de cuarto creciente, dio a Burdeos el poético apodo de Puerto de la Luna.

    La Riqueza Patrimonial del Porto da Lua

    Desde 1996 Bordeaux comenzó a continuar con la limpieza y rehabilitación de las fachadas y la orilla del río y la construcción de una superficie eléctrica. El esfuerzo fue recompensado en 2007 con la clasificación de la ciudad a Patrimonio Mundial de la Unesco

    En 1998, la ciudad había visto ya como tres de sus edificios religiosos habían sido clasificados como patrimonio mundial e incluidos en el Camino de Santiago. Fueron la basílica de Saint-Seurin, la Basílica de Saint-Michel y la Catedral de Saint-André, casa de la conocida Torre Pey-Berland, que es poseedora de unas vistas panorámicas de la ciudad y… ¡de un camino de 231 peldaños para llegar allí! 

    El esfuerzo de la subida es, no obstante, recompensado con las vistas de una ciudad romántica, donde la arquitectura dominantemente clásica y neoclásica del siglo XVIII convive armoniosamente con la herencia medieval y las nuevas construcciones.

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