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    Metro de Moscú: el palacio del pueblo

    Metro de Moscú: el Palacio del Pueblo

    Con 200 estaciones que abarcan más de 330 kilómetros, el metro de Moscú no es solo un medio para llegar a un destino; es un destino en sí mismo. Recorrer las estaciones es desvelar el pasado de Rusia, estampado en las galerías subterráneas. ¡Embárquese ya en este viaje inolvidable!

    La Epopeya Subterránea de Stalin  

    Que las estaciones sean «los palacios del pueblo», ordenó. Y se cumplió el deseo de Stalin. Proyectado por el líder de la Unión Soviética, el metro de Moscú fue construido con notable amor y orgullo. Había llegado la hora de mostrar al mundo todo el poder y esplendor soviético. Miles de trabajadores y voluntarios fueron movilizados. De las cuatro esquinas de Rusia se trajeron los materiales más refinados y los mejores artistas del realismo socialista. El resultado solo podía ser grandioso.

    ¿Estaciones de Metro o Galerías de arte?

    Construida en tiempo récord, la primera línea entre Sokolniki y Park Kultury fue inaugurada en 1935, con 13 estaciones y 11 km de extensión. Gloria artística del Stalinismo, el metro de Moscú es actualmente uno de los mayores y más ajetreados del mundo. Transporta a más de 9 millones de personas al día.  

    Las paredes de mármol pulido, techos altos, lámparas majestuosas, esculturas, mosaicos y vidrieras convierten las estaciones en auténticas galerías de arte. Muchas de ellas son incluso comparadas con famosos palacios europeos.

    Otro Mundo, Otra Vida

    En el metro de Moscú, el viaje empieza antes de subirse al tren. De hecho, es bastante probable que pase más tiempo intentando llegar a la profundidad del andén que esperando al siguiente tren.

    Entre 30 y 50 metros debajo de la superficie, algunas estaciones llegaron a ser utilizadas como refugio contra bombas y ataques químicos durante la Segunda Guerra Mundial.  

    La estación Park Pobedy es la más profunda, a 84 metros de la superficie, el equivalente a la altura de un edificio de 28 pisos. Allí podrá encontrar las mayores escaleras mecánicas de Europa. Son 740 escalones y un viaje de 3 minutos hasta la superficie.

    Arte y Guerra Tomados de la Mano

    Un buen ejemplo es la estación Mayakovskaya, en estilo art déco, de la autoría del arquitecto Alexey Dushkin. Los 34 mosaicos encastrados en las concavidades del techo retratan “Un día en el cielo soviético”, elaborado por el artista Alexander Deineka, inspirado en la visión del futuro soviético imaginado por el poeta Vladimir Mayakovsky.

    Considerada una de las estaciones más bonitas del mundo, Mayakovskaya fue el epicentro de la guerra. Sirvió como cuartel general y refugio antiaéreo de los soviéticos en el momento de la llegada del ejército alemán a Moscú, en 1941.

    Autor de algunas de las más famosas estaciones del metro de Moscú, Alexey Dushkin es considerado el maestro de la arquitectura Stalinista. Otra de sus obras maestras es Novoslobodskaya. Bien conocida por sus 32 maravillosas vidrieras iluminadas por dentro, no deja a nadie indiferente.  

    Asociadas a la iglesia Católica Romana, las vidrieras no formaban parte de la tradición rusa, por lo que Dushkin las encargó en Letonia. Cada ejemplar fue cuidadosamente trabajado por el artista ruso Pavel Korin, distinguido con varios premios entre 1950 y 1960.  

    El impresionante trabajo de Korin también puede ser admirado en lo alto de la concurrida estación Komsomolskaya. Son 8 mosaicos que retratan la histórica lucha de Rusia por la libertad e independencia. Con su decoración de estilo barroco, altos techos con grandes bóvedas y majestuosas lámparas, la estación de Komsomolskaya es una auténtica exhibición de realeza
    El viaje al pasado no podría estar completo sin una visita a la legendaria Ploshchad Revolyutsii, también ella con el sello de Dushkin. Recorra los arcos de mármol a lo largo de la estación y encuéntrese de frente con los héroes de la antigua Unión Soviética. Soldados, aviadores, agricultores, trabajadores industriales, revolucionarios... 

    En total son 76 fascinantes esculturas de bronce, creadas por el prominente artista ruso Matvey Manizer. La más popular es la de un soldado con su perro. Y como Rusia es un país de supersticiones, no se sorprenda si ve a alguien acariciando el hocico del perro... Muchos moscovitas creen que da buena suerte.

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